ESPAÑA A CORTO Y MEDIO PLAZO

SUPERANDO LA GRAN CAÍDA.

España ha sufrido durante 2020 la mayor recesión de los últimos ochenta años, una caída del PIB del -11%. Es cierto que el COVID-19 ha impactado negativamente sobre el crecimiento mundial y que todos los países han cerrado el año en números rojos, pero no es menos cierto que España se encuentra en el último lugar entre los países de la OCDE. La importancia del turismo de no residentes para nuestra economía y la especial importancia del turismo de playa se ha traducido en que el impacto para España fuera mayor que para el resto de países, incluidas otras potencias turísticas como Francia o Italia. Aproximadamente un tercio de nuestra caída global queda explicada por la caída del turismo y los sectores conexos a esta actividad. En consecuencia, la superación de la crisis requerirá como condición necesaria la recuperación de esta actividad, una recuperación en la que el control de la pandemia en toda Europa será condicionante y que no se producirá con intensidad hasta el segundo semestre de este año y a lo largo de 2022. Los componentes de consumo e inversión con caídas del 12% en 2020 no volverán a niveles precrisis hasta 2023, aun contando con el impulso que recibiremos del Plan de Recuperación y Resilencia. Los datos disponibles de PMI y reservas hoteleras muestran ya el inicio de una recuperación gradual que deberá consolidarse.

EUROPA SÍ NOS AYUDA.

La UE ha evaluado positivamente el plan presentado por España y recibiremos 69.500 millones de euros en transferencias a fondo perdido durante los próximos 6 años, a lo que hay que añadir otros 70.000 millones en créditos si fuera necesario. A partir de julio y de forma inmediata llegarán 9.000 millones y a partir de octubre 10.000 millones adicionales. El plan debe ser aprobado antes de un mes por el Consejo de la UE y es sin duda una gran noticia para el país, una noticia que se traduciría en un gran error si no se acompaña de la eficacia y control requeridos en proyectos estructurales y de largo plazo como los que se emprenderán. Las reformas del plan español se centran en transición ecológica (40%) y transformación digital (28%) y se acompañan de otras marcadas por la Comisión en los ámbitos laboral y pensiones y que exigirán de una mayoría parlamentaria y de un amplio consenso político difícil de encontrar en el momento actual. Si no queremos perder los siguientes tramos de la ayuda europea, la sociedad en su conjunto y en especial los partidos políticos, deben trabajar unidos y transmitir un mensaje de mayor cohesión para que de esta forma el plan de recuperación sea una realidad. El rescate, dada la naturaleza de las inversiones, no se dejará sentir en la economía durante 2021 y no será hasta el próximo año cuando empiecen a notarse sus efectos.

LAS VÍCTIMAS, EMPLEO Y DESIGUALDAD.

España, campeona europea en desempleo, ha visto aumentar y confirmar su liderato por los efectos del COVID-19, y mientras que la tasa de paro media de la zona euro se sitúa en el 8%, nuestro país alcanza el duplo de esta cifra, el 16%. Pero la realidad es aún peor que la que reflejan estas cifras ya que los 542.000 Expedientes de Regulación de Empleo Temporal (ERTE) estimados en mayo se consideran empleados. Es probable que al menos el 50% de estos ERTE pierdan su puesto de trabajo, con lo que la tasa de paro final rondaría el 20%. Estas cifras provisionales se concretarán a partir de septiembre, cuando termine el plazo de prórroga de los ERTE y se conozcan cifras más definitivas. Nuestra situación es alarmante y si bien parte de la explicación se encuentra en el mayor impacto del COVID-19 en sectores intensivos en mano de obra como hostelería, ocio o comercio, nuestro problema viene de lejos y es de carácter estructural. Con ello, no todos los niveles de renta han sufrido la crisis con igual intensidad, siendo los contratos temporales, los jóvenes y las rentas más bajas los más perjudicados. En el caso de los jóvenes menores de 25 años -con una tasa de paro de 39% mientras que la zona euro registra un 17%-, la situación es dramática y requiere reformas urgentes tanto en el ámbito laboral como educativo. Debemos confiar en que las reformas pendientes, en el marco de los compromisos con la Comisión Europea, caminen en la dirección correcta para superar el problema más grave de nuestro país.

RIESGOS DE INFLACIÓN EN EL HORIZONTE.

Los datos más recientes de inflación en Estados Unidos se han situado en el 5% y en la UE en el 2%, el dato más elevado desde 2018. Por el momento estas cifras no parecen preocupar en exceso a los Bancos Centrales y las consideran transitorias, manteniéndose sin alteración los tipos a largo y no anticipándose una subida de los mismos para antes de 2023. En caso necesario, la FED sí anuncia una reducción de la compra de activos y el BCE, que mantiene como predicciones de inflación un 2% y 1,5% para 2021 y 2022 respectivamente, ha adelantado que dejaría de comprar deuda a partir del próximo periodo. Todo ello no evita que estemos atentos al crecimiento de los precios en un momento de baja actividad y en el que tanto la política monetaria como fiscal deberían mostrarse expansivas. Nuestra predicción en precios para España es moderada, 2%, pero el riesgo existe y una caída en la compra de deuda y subida de tipos serían contraproducentes para el crecimiento y el empleo. Atención a la inflación importada y al aumento de los precios del petróleo que han experimentado un crecimiento del 80% anual y niveles similares a los prepandemia.

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